Monterrey – Colosal

Monterrey (Cerro de la Campana, 2018)

22 Artistas
300 VOLUNTARIOS
54 TALLERES
300 FAMILIAS
94 MURALES
25,000 M2

Fuimos las aves que surcaron cielos buscando oportunidades, buscando sustento. Volamos en ocasiones contra el viento para lograr nuestros sueños.

Emprendemos el vuelo sobre toda adversidad, cual ave peregrina en busca de identidad.

Nuestra voluntad labró la piedra y nuestros pies subieron el cerro buscando un hogar.
Fuimos los que llegamos.

– Areúz

Al ritmo de cumbias rebajadas, entre risas de niños y cientos de escaleras, Colosal Monterrey ha sido uno de nuestros mayores retos. Logramos hacer del Cerro de la Campana un ave que crece para volar en búsqueda de más esperanza y libertad. Las alas de esta ave se extienden sobre el cerro, contándonos historias de aquellas personas que fundaron La Campana: de las adversidades que sufrieron y la resistencia con las que las afrontaron. El ave de los sueños nos habla de sus habitantes y familias: nos dice quiénes fueron, quiénes son y hacia dónde van.

El cerro se llenó, más que nunca, de música, risas y nuevos frutos. Con una comunidad de piedra labrada e historias de fortaleza y perseverancia, ahora los habitantes de La Campana miran el futuro con más vías de acción y unión para seguir creciendo. Estas calles nos dejaron recuerdos de agua refrescante, comida hecha con el corazón, atardeceres desde las alturas, y un cálido e inigualable entusiasmo de quienes las habitan. Cada familia es una pluma del gran ave de los sueños que decora su cerro desde lejos: sólo unidas lograrán seguir volando lejos.

Gracias por permitirnos ser parte de su trayecto. Especialmente a Doña Flor, por recibirnos todos los días en su casa, tratarnos como parte de su familia y darnos el alimento que nos cargaba de energía. A Víctor por volverse, una vez más, parte de nosotros; por ser un puente lleno de voluntad para cosechar en conjunto. A Tania por empujar el proyecto de manera tan comprometida, por darle fuerza y cariño en los momentos más difíciles. A Dylan, Elia y Doña Elvira por acompañarnos en las jornadas con su canto y hospitalidad. A Don Arnulfo y su familia, por confiar en nosotros desde el inicio y abrirnos las puertas de su casa. A Blanca y Petra por apoyarnos y creer en el proyecto imaginándolo a nuestro lado. A Don Ramiro por sus bromas y regalarnos un respiro permitiendo compartir la sombra de su casa y su visión de halcón. A las vecinas y vecinos que nos compartieron de su plato, nos regalaron un vaso de agua helada para soportar el calor, junto con sonrisas y palabras de ánimo. A los voluntarios y voluntarias del Tecnológico de Monterrey, la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Secretaría de Desarrollo Social. Al Colectivo Hormiga por contagiarse de la voluntad y creer en el arte como herramienta de transformación y conexión entre las personas. A Hech, Chepe, Annie Mal, Chula Récords, Quetzal Fuerte, Tlacuilo, Vico, Tuber, Leo Monzoy, BP Vinalay, Tense, Source, Frank Salvador, Julio Antonio, Chanate, Oli, Vince y Miguel Yen, por trabajar codo a codo y demostrar que la fuerza está en el equipo que podemos formar. A Areúz e Itzel Cassio por convertir las historias de La Campana en poesía gráfica.